
Birgit Prinz,
Si recorriéramos cualquier zona peatonal de Alemania y les preguntáramos a los transeúntes el nombre de alguna futbolista, casi todos se acordarían del mismo: Birgit Prinz.
La excepcional atacante alemana se lo tiene realmente merecido. Si dejamos aparte los altibajos que sufre cualquier deportista a lo largo de su carrera, su constancia y eficacia en los últimos años resultan impresionantes. En 1994, Prinz debutó con la selección a los dieciséis años de edad. Su extenso palmarés de los últimos trece años parece el sueño de cualquier primeriza hecho realidad: campeona mundial en 2003 y 2007; subcampeona mundial en 1995; bronce olímpico en 2000 y 2004; campeona de Europa en 1995, 1997, 2001 y 2005; Copa de la UEFA de Fútbol Femenino en 2002 y 2006; campeona de la liga alemana en 1995, 1998, 1999, 2001, 2002, 2003, 2005 y 2007; ganadora de Copa de Alemania en 1995, 1996, 1999, 2000, 2001, 2002, 2003 y 2007; y ganadora de la Supercopa en 1996.
Por si fuera poco, también se proclamó campeona de la liga femenina estadounidense (la WUSA) con el Courage de Carolina. A la jugadora, que sobre todo convence por su don para imponer su ley y tener en jaque la puerta contraria en todo momento, sólo le falta una distinción: el oro olímpico.
Porque Prinz ya ha escrito unos cuantos capítulos en la historia del fútbol. En 2005, batió el récord nacional de Heidi Mohr, que hasta entonces se mantenía como la máxima goleadora alemana de todos los tiempos con 83 tantos en su cuenta personal. Desde entonces, ha acumulado 173 partidos internacionales y, en los dos últimos años, ha pulverizado la marca de Mohr al llegar a los 116 goles.
En el fútbol internacional, ha conquistado recientemente nuevos territorios al revalidar el título mundial con la selección germana, por primera vez en la historia de la Copa Mundial femenina. No sólo se convirtió en la máxima goleadora absoluta de la prueba reina, sino que además capitaneó a su equipo en el 11-0 inaugural contra Argentina, la victoria más abultada en un certamen mundial femenino. Otro hito inédito es que ella y sus compañeras zanjaron el último choque sin ningún gol en contra. La magnitud del valor de Prinz para la selección alemana se hizo más que patente cuando marcó la primera brecha en la equilibrada y reñidísima final contra Brasil (2-0), donde tan a menudo enseñó el camino del triunfo y se hizo acreedora de todos los honores. Ahí demostró una vez más no sólo que es una auténtica líder, sino que además la jugadora alemana más desequilibrante en los partidos de la alta competición.
Una trayectoria impecableEn 2005, la atacante de 1,79 m ganó, la liga alemana con el 1. FFC Fráncfort, y en el Campeonato Femenino de la UEFA disputado en Inglaterra siguió sumando títulos a su cuenta, al proclamarse nuevamente campeona de Europa al frente de la selección alemana con una victoria por 3-1 sobre Noruega en la gran final.
En 2006 la suerte no sonrió a Prinz ni a su club, el Fráncfort, en las competiciones nacionales, pero la fisioterapeuta de profesión sumó un nuevo honor a su currículum en octubre al igualar a Bettina Wiegmann como la jugadora que más partidos ha disputado con Alemania.
El curso del 2007 la delantera se reconcilió con el triunfo y ganó la Copa y la Bundesliga. En la última jornada de esta competición, Prinz contribuyó con cuatro goles a la victoria del Fráncfort por 7-0 contra el Brauweiler Pulheim. Con esa exhibición, disipó cualquier posible duda sobre su condición física y dejó claro que se ha puesto en forma a tiempo para la Copa Mundial Femenina de la FIFA China 2007.
Su compromiso social fuera del céspedSu comportamiento es ejemplar dentro y fuera del campo. Colabora con la FIFA en la lucha contra el racismo: "Los futbolistas tenemos la oportunidad de influir en las personas, y podemos ayudar a erradicar el racismo de nuestro planeta".
En agosto de 2005, pasó cinco días en Afganistán para apoyar como madrina el programa "Aprende y juega" de la FIFA, el Comité Olímpico Nacional (NOK) y Ayuda a Afganistán. Prinz viajó en esta ocasión con Holger Obermann, que trabaja para la FIFA y la Asociación Alemana de Fútbol (DFB) en las regiones en crisis. "Sólo hacía falta ver las caras de aquellos niños para comprender que era un paso necesario", comenta Prinz sobre su viaje a Afganistán.
A Prinz no le faltan metas deportivas, e insiste en subrayar que todavía no ha agotado todo su potencial. Aunque ya ha revelado anteriormente que no concede demasiada importancia a las condecoraciones personales, seguramente no le importaría revalidar el título mundial en China en este mes de septiembre.
El final feliz de la campaña en la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2007 ha sido el punto culminante de la extraordinaria carrera de Birgit Prinz. Ganó el Balón de Plata adidas (el Balón de Oro correspondió a la brasileña Marta), y se forjó un nombre entre las mejores jugadoras de todos los tiempos durante la triunfal defensa del título mundialista, una gesta que ninguna otra selección femenina había logrado jamás.
Sin embargo, quien conoce bien a Prinz sabe que nunca se dará por satisfecha. Por eso resultan perfectamente factibles sus pretensiones de estar en la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011, que se celebrará en su propio país, y de acaudillar al combinado nacional una vez más hasta la cima. Al menos eso es lo que traslució de su entrevista en exclusiva para FIFA.com durante la Copa Mundial Femenina de la FIFA China 2007.
Si lo lograra, los ciudadanos de a pie seguirán teniendo en mente durante mucho tiempo el nombre de Birgit Prinz cuando se les pregunte por el nombre de una futbolista famosa...